Contacto

Crónicas

    • 28
    • 10
    • 2026
  • ASAMBLEA ANUAL OLIVAR DE LA HINOJOSA

    EL OLIVAR PONE EL BROCHE… Y TODAVÍA QUEDA ALGUNA CUENTA PENDIENTE

por: Laura Perez del Toro

Llegó el día. El que todos estábamos esperando y, al mismo tiempo, el que nadie quería que llegara. Porque el torneo del Olivar de la Hinojosa era, ni más ni menos, que la verdadera final del año de nuestra Asociación. Después de una temporada de golpes imposibles, putts que parecían teledirigidos… al bunker y alguna que otra explicación técnica que nadie había solicitado, tocaba poner el broche al año.
Y qué mejor escenario que El Olivar.
Un campo amable, cercano y de esos que engañan. Porque uno llega, mira las calles y piensa que hoy puede ser el día. Que se puede jugar bien. Que quizá, por fin, la tarjeta salga limpia. Hasta que aparecen los lagos, los árboles, los bunkers y ese hoyo en el que de repente uno descubre que lleva toda la vida jugando al golf con un solo palo: el que pega recto por casualidad.
El campo, con sus 18 hoyos y par 72, tiene un recorrido variado que obliga a utilizar prácticamente toda la bolsa. Y los tres lagos, que entran en juego en cinco hoyos, aportan ese pequeño toque de suspense que tanto nos gusta a los golfistas.
Pero, por encima del campo, lo mejor fue el ambiente. Un magnífico día para jugar al golf y una nutrida representación de socios, con ganas de disfrutar de la jornada, reencontrarse, competir y, sobre todo, comprobar quién había llegado al final de la temporada con algo de dignidad golfística.
Y hubo vencedores.
En Primera Categoría, el triunfo fue para Miguel Ángel Box, que consiguió imponerse en una jornada en la que no era fácil mantener la concentración entre tanto compañero, tanta conversación y tanta posibilidad de echarle la culpa al campo.
En Segunda Categoría, la victoria fue para Antonio López Pérez, que se llevó el gato al agua y demostró que también en la segunda categoría se viene a competir… y no simplemente a pasar un buen rato, como algunos intentan hacernos creer.
En cuanto a los pares 3, hubo reparto de gloria. Los agraciados fueron Mario Vázquez, Tales Azzoni, Pedro González y Alejandro Santana, que consiguieron dejar su nombre en la lista de los elegidos. Enhorabuena a los cuatro, aunque seguramente alguno de ellos todavía esté intentando recordar en qué hoyo fue y, sobre todo, con qué palo.
Pero si hubo una presencia especialmente destacada fue la de José Manuel Izquierdo. Gran jugador, gran persona y, sobre todo, socio muy especial de nuestra Asociación, que disputó su penúltimo torneo. Y eso hacía que la jornada tuviera un componente especial. Porque más allá de las clasificaciones, los puntos y los golpes, son precisamente estos momentos compartidos los que hacen que esta Asociación sea lo que es. Esperamos disfrutar todavía de ese último torneo con José Manuel y despedir como merece una trayectoria que ha dejado huella entre todos nosotros.

Y hablando de clasificaciones, hubo además un partido que tenía su propia intriga. En el encuentro formado por Jesús Pastor y José se estaba dirimiendo nada menos que la clasificación scratch. El resultado definitivo, como en las mejores series, queda pendiente de capítulo final. Ya nos contarán ellos cómo terminó la batalla y, sobre todo, quién tuvo que pagar las cañas.
Y así llegamos al final de la temporada. O casi.
Porque, como buenos periodistas que somos, hay que dejar constancia de una información de máximo interés para nuestros lectores. Según los estatutos de la Asociación, se ha aprobado que aquel jugador que quede decimotercero en un torneo queda exento de realizar la crónica del siguiente torneo. Y si vuelve a quedar decimotercero en ese siguiente torneo… vuelve a quedar exento.
Una norma, sin duda, de enorme trascendencia institucional y que demuestra que esta Asociación piensa en todo: en el golf, en el compañerismo y, sobre todo, en proteger a nuestros cronistas de determinadas posiciones comprometidas de la clasificación.
No diremos más.
Solo que, visto lo visto, el decimotercer puesto empieza a cotizar al alza.
Nos vemos en el próximo torneo. Con las bolas en la bolsa, los palos preparados y, sobre todo, con ganas de seguir disfrutando de esto que, después de tantos años, sigue siendo lo más importante: jugar al golf entre amigos.