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Crónicas

    • 24
    • 04
    • 2026
  • Crónica del Torneo Montealvar

    Difíciles y estupendas

por: Laureano Suárez

Mirad chicos, esta vez la prosa está justificada. Uno de los más grandes poetas de la lengua española, Rubén Darío, dejó escrito esto: “Sin la mujer, la vida es pura prosa”. Así que, sin saberlo ni Rubén ni yo, Montealvar me ha colocó ante un teclado para que, según Darío, la prosa fluya mucho mejor que el golf. Dos féminas me tocaron a mí por obra del gran Kike Baptista, que tuvo la generosidad y el talento de colocarlas en mi partido. Son ellas, María Sánchez Burguete y Beatriz Navarro. Juro ante la más alta autoridad a la que prestéis crédito, que me dieron el partido. Perdón, no soy justo, no me lo dieron, me lo regalaron. La una derrochando habilidad en esto del golf y la otra regando las calles, los tees y los gréenes, con la más ancha de las sonrisas que podáis imaginar. Nunca, hasta ese día, había yo tenido una experiencia como esta en todos los partidos de mi vida, que no es corta, y a fe que la disfruté. Perdonad el verbo en tiempo asturiano y certero, evitando el pasado perfecto tan típico de los madrileños.

Bien, pero por lo que respecta al golf, a la competición, las cosas no fueron mucho peores, Maria jugó divinamente y solo el malhadado hoyo catorce, el último para nosotros, la privó de un triunfo que, os lo aseguró, mereció. Jugó perfecto de tee a green y el putt, ese miserable palo con aspecto de ser dócil y obediente, le dio, alguna que otra vez, algún disgustillo. Beatriz, Bea para los amigos, acumulaba golpes en su tarjeta, al mismo ritmo que reía. Imaginaos a este pobre forrabolas ante semejante espectáculo, admirándolas a ambas por sus respectivos talentos.

El día no pudo ser mejor, se levantó con la primavera al hombro y nos regaló sol, brisa y buena temperatura. El campo, como diría María, es un dulce para los que juegan a esto. Para los que aporreamos bolas, es más bien un bonito paseo por la naturaleza, que no es poco.

Un paseo para Marco Antonio Ruiz Torres que le arrancó a Montealvar nada menos que 42 puntos. ¡Que decir! de mi buen amigo José González Moreno que se llevó la clasificación scratch con 29 puntos. En primera categoría hándicap, Aitor Arístegui se hizo 38 puntos y seguro que no es del mismo Bilbao. Tuve el honor de medir la bola más cercana del hoyo dos que se llevó mi compañera María. Los otros “cercanos” fueron José González (9) y Ángel Povedano (12) y (15).

El que suscribe, que llevó siempre a su espalda el 13 en el noble deporte de la canasta, se apunta hoy este baldón, decimotercer clasificado, vergüenza que trata de mitigar rindiendo, una vez más, honor a las mujeres con otra cita sino tan poética si muy certera: “A los hombres se les enseña a disculparse por sus debilidades; a las mujeres, por sus capacidades”, sentencia de Lois Wyse, una ejecutiva publicitaria, escritora y columnista de prensa que hubiera cumplido este año su centenario. Nos sabemos si jugaba al golf pero está claro que con la pluma hacía birdie en cada renglón.

Compañeros, cuidad mucho a vuestras mujeres, no son fáciles pero sí estupendas. Fijaos lo que dijo la inimitable Greta Garbo: "La vida sería tan maravillosa si supiéramos qué hacer con ella"